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Abril 2025  Edición nº: 33


La victoria aplastante del PSOE en 1982

Carlos Morales | Barcelona | 23.09.2022 | 18:32 hrs.

Análisis astrológico: 

La victoria aplastante
del PSOE en 1982

Elecciones generales de España 1982

La fecha de las elecciones generales del 28 de octubre de 1982 será recordada en la historia reciente de España como el día de la victoria aplastante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en el cual el carismático líder socialista Felipe González y su mano derecha, Alfonso Guerra, consiguieron, mediante una campaña electoral fresca y moderna, apelando al cambio político, dar un giro de timón al rumbo, los deseos y las esperanzas que anhelaba la mayoría de los españoles, y que se vieron claramente reflejadas ese histórico día en las urnas con tal contundente triunfo electoral.


Las elecciones generales se celebraron el jueves 28 de octubre de 1982, en las que se constituían las II Cortes Generales del Reino de España. Había que elegir 350 diputados en el Congreso de los Diputados y 208 senadores de los 254 escaños del Senado. La participación fue del 79,97%, la más alta jamás registrada en unas elecciones generales celebradas en España hasta la fecha. Además, fueron las últimas que se celebraron en un día distinto al domingo.


Estos comicios electorales fueron convocados varios meses antes de lo previsto, concretamente el 27 de agosto de 1982, por el entonces presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, en medio de los malos resultados que daban las encuestas de opinión al partido en el Gobierno. A estas encuestas había que añadir las graves luchas internas dentro de su partido, la Unión de Centro Democrático (UCD), que había visto la escisión de una parte de sus miembros, los cuales se incorporaron a un nuevo proyecto político denominado Centro Democrático y Social (CDS), liderado por el expresidente Adolfo Suárez.


La I Legislatura se había caracterizado por la inestabilidad política y los efectos de una recesión económica derivada de la Crisis del petróleo de 1979, así como por la dimisión de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno de España en enero de 1981, debido a la crisis interna de la UCD, y el intento frustrado de un golpe de estado militar durante la investidura de Calvo-Sotelo, el 23 de febrero de 1981. Además, el partido en el gobierno, la UCD, se había quedado cada vez más aislado durante la configuración administrativa del llamado "estado de las autonomías", tanto a nivel regional como parlamentario. Debemos recordar que el propio Calvo-Sotelo había optado por no presentarse a la reelección, posiblemente intuyendo lo que estaba por venir.


En cambio, el PSOE, dirigido por el joven Felipe González, estaba muy concienciado y convencido de que era su momento, como así fue: obtuvo la mayor victoria en unas elecciones generales en España, con 10.127.392 votos (48,1%) y una amplia mayoría, con 202 diputados de los 350 escaños del Congreso de los Diputados. Hay que recordar que la mayoría absoluta es de 176 votos. De los 208 escaños elegibles en el Senado, obtuvo 134, lo que representaba el 60% de los escaños en dicha cámara. En ambos casos, fue un resultado récord que ningún partido político ha superado desde entonces, en términos porcentuales.


El partido en el gobierno, la Unión de Centro Democrático, obtuvo 1.425.093 votos (6,77%) y 11 diputados. La UCD fue diezmada, perdiendo el 93% de sus escaños y aproximadamente el 80% de los votos obtenidos en 1979. Fue la peor derrota sufrida por un gobierno en funciones desde la restauración de la democracia y una de las peores derrotas en la historia de un partido en el gobierno en el mundo occidental. Cabe destacar que el principal candidato de la UCD para estos comicios no fue el actual presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, quien se presentó como segundo en la lista por Madrid. El cabeza de lista por el partido fue el presidente del Congreso de los Diputados en ese momento, Landelino Lavilla.


El otro gran beneficiado en estas elecciones generales fue el partido de derechas Alianza Popular (AP), liderado por el exministro franquista Manuel Fraga, que se benefició enormemente de la debacle de la UCD, ocupando de manera natural el espacio político de centro-derecha en España y convirtiéndose en el principal partido de la oposición a los socialistas, con 5.548.107 votos (26,36%) y 107 diputados.


El Centro Democrático y Social (CDS), el nuevo partido político del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, tuvo una modesta entrada en el Congreso con 2 diputados y el 2,87% de los votos, mientras que el Partido Comunista de España (PCE), liderado por el mítico dirigente comunista Santiago Carrillo, se desplomó debido al voto táctico al PSOE. El PCE obtuvo 4 diputados y el 4,02% de los votos, perdiendo 19 escaños.

Carta natal del PSOE, Fundación del PSOE

Hay una anécdota que debemos recordar: el 1 de diciembre de 1982, el candidato del PSOE, Felipe González, fue investido presidente del Gobierno de España con 207 votos a favor, 116 en contra y 21 abstenciones. El nuevo presidente del Congreso de los Diputados, el socialista Gregorio Peces-Barba (PSOE), en un gesto poco común, se abstuvo para mantener una estricta neutralidad, ya que la amplia mayoría absoluta de su partido garantizaba la elección de González con diferencia. Esta fue la primera y única vez en la democracia española en la que un diputado presente en la votación no votó a favor del candidato de su partido. A todo esto, hay que añadir que la investidura de 1982 se mantiene aún hoy como el registro de mayor apoyo parlamentario a un candidato en una sesión de investidura.


Dicha mayoría absoluta del PSOE sería conocida como el "rodillo", en referencia al abrumador poder parlamentario del partido socialista. Cualquier proyecto de ley presentado por el Gobierno de Felipe González tenía la garantía de ser aprobado por el Congreso y el Senado, convirtiendo el proceso parlamentario de elaboración y aprobación en un mero trámite para los socialistas.


Durante la próxima década, los socialistas dominarían la política española sin que ningún otro partido tuviera una posibilidad real de formar gobierno como alternativa al PSOE, lo que llevó a algunos comentaristas a sugerir que España se había movido hacia un sistema de partido dominante.


El Partido Socialista Obrero Español no sería desafiado seriamente hasta 1993, cuando no obtuvo por primera vez una mayoría absoluta, teniendo que pactar con otros partidos políticos para obtener los apoyos. En ese momento, el candidato socialista alcanzó la mayoría absoluta en la primera votación gracias al apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos, permaneciendo en el poder tres años más.


En las elecciones generales de 1996, el PSOE perdió por la mínima, donde también por la mínima ganó el Partido Popular de la mano de un joven José María Aznar, quien, varios meses después, fue investido presidente del Gobierno de España.


Hasta la fecha, la permanencia en el poder de Felipe González entre 1982 y 1996 (cuatro mandatos que comprenden 14 años) sigue siendo el período más largo de gobierno consecutivo de un presidente elegido democráticamente.

Carta natal de Felipe González

Ya adentrándonos en el mundo astrológico, debemos poner en antecedentes que el tipógrafo Pablo Iglesias Posse, junto a un grupo de intelectuales y trabajadores de su mismo gremio, fundó, el 2 de mayo de 1879, en la taberna Casa Labra de Madrid, el Partido Socialista Obrero Español.


Si observamos el gráfico natal del partido, vemos que uno de sus grandes ciclos planetarios más destacados es el ciclo entre Saturno y Plutón, a una distancia de 45º (semicuadratura), y que ambos planetas, a lo largo de la historia del partido, han estado en sintonía cronológica con los principales acontecimientos del PSOE. Uno de esos eventos fue la contundente victoria del partido socialista en las elecciones generales de 1982, en las que, de manera clara, estaba operativa una estrecha conjunción entre Saturno y Plutón.


Además, el que fue Secretario General del PSOE desde 1974 hasta 1996, Felipe González, tiene en su gráfico natal el mismo ciclo planetario operativo, con un aspecto de quintil (72º). ¿Casualidad? Es posible, pero si nos remitimos a los hechos cíclicos en concreto, no contradicen lo aquí comentado; todo lo contrario: lo refuerzan.


Con esto, no es de extrañar la sintonía recíproca o comunión misma que había entre "Isidoro", nombre en clave de Felipe González durante la dictadura franquista, y el renovado PSOE de los años 70, que consiguió orientarlo desde un anquilosado ideario marxista, convirtiéndolo en un partido socialdemócrata renovado, con una clara vocación europea, hasta el punto de revivirlo desde su ostracismo en el exilio y ponerlo como una de las principales fuerzas políticas con opciones claras de gobernar e influir en la política española, como así ha sido. Todo este proceso histórico de exilio, escisión, ruptura, reformas, etc., del PSOE tiene claras connotaciones con un marcado tinte saturninoplutoniano por doquier.


Recuerdo que un día indeterminado a lo largo del año 2007 decidí analizar el gráfico natal de Felipe González (ver artículo "Análisis astrológico de Felipe González"), con la intención de observar qué posibles planetas en tránsitos marcaban de manera sustancial un acontecimiento personal tan trascendental como es alcanzar la puerta de entrada a la gobernabilidad de un país, y con una victoria electoral tan aplastante como fue aquella.


Me percaté de que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España tenía un tránsito planetario importante: de nuevo, el ciclo planetario en forma de conjunción entre Saturno y Plutón (ciclo afín o recurrente del PSOE) estaba recorriendo el sector 10 de su gráfico natal. Pero, además, de ese destacado tránsito, observé un pequeño detalle: estaba la Luna en tránsito en conjunción cuasi pártil con el Sol natal de Felipe González, que me llamó sospechosamente la atención de manera particular.


Este hecho me hizo reflexionar durante un tiempo sobre el papel que podía tener la Luna en tránsito en unos resultados electorales, si se aplicaba al gráfico natal de los candidatos que participaban en unos comicios. Pero, ¿qué estaba indicando nuestro pequeño satélite natural mediante esa estrecha conjunción al Sol natal del líder socialista? ¿Podía ser la Luna el actor principal que señalaba claramente, con esa prominente forma en la fecha en la cual ganó las elecciones, que era él, y solo él, el ganador de dichas elecciones generales?.


Hasta que me di cuenta de que, en la astrología clásica, el Sol siempre ha representado simbólicamente al líder, jefe, presidente, jefe del Estado o monarca, desde el punto de vista de la astrología mundana o astromundial. Como todos sabemos, la Luna ha sido considerada como el representante astrológico del pueblo llano o soberano, y, en tránsito, era evidente que estaba indicando claramente que el pueblo español (ciudadanos) quería que ese candidato, representado por el Sol, fuera el ganador de las elecciones generales de España del 28 de octubre de 1982.


¿De qué manera? Con una conjunción exacta a su Sol natal, símbolo inequívoco del presidente en astrología. De ahí la conclusión de que la Luna (electorado) era la "consignataria" astrológica que tenía la respuesta para indicarnos de una forma concisa quién sería el candidato ganador en unas elecciones. A partir de ese momento, nació el Método de Cálculo Lunar (MCL), que posteriormente desarrollé en los siguientes quince años para predeterminar, simplemente con sencillos cálculos matemáticos, qué candidato tenía todas las posibilidades de ganar unas elecciones. No hacía falta hacer ningún tipo de especulación astrológica para poder saber con anticipación quién podía ganar un proceso electoral: el MCL es la llave maestra que indica objetivamente el resultado final en unas elecciones.


Cuando me percaté de que nuestra Luna jugaba ese papel fundamental en cada uno de los resultados electorales, con ciertos ajustes y rectificaciones en los cálculos matemáticos, basados en el posicionamiento espacial de nuestro satélite en tránsito por el gráfico natal de los políticos que se presentaban a los comicios como candidatos para cargos electos, y teniendo en cuenta la fecha y el lugar de las elecciones, vi cómo el MCL determinaba el resultado final del partido o candidato ganador de esas elecciones.


Esto ha dado un nuevo giro e impulso a la astrología de cálculo, que es mucho más precisa y concisa, más allá del análisis interpretativo o especulativo que podemos obtener mediante progresiones o direcciones varias, ya que, en la mayoría de los casos, estas suelen dar vagas e inciertas, además de múltiples posibilidades, sin concretar de manera directa cuál será el candidato o partido vencedor en unas elecciones con antelación.

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