Carlos Morales | Barcelona | 12.03.2022 | 18:20 hrs. 

Análisis astrológico:

Clara Campoamor

Clara Campoamor, Compoamor

Clara Campoamor nació en Madrid el 12 de febrero de 1888 a las 10:00 horas. Fue una de las principales impulsoras del derecho al voto femenino en España, que se incluyó en la Constitución de la Segunda República en 1931. Gracias a ello, en las elecciones de 1933 pudieron votar por primera vez todas las mujeres españolas con mayoría de edad. Paradójicamente, en esos comicios en los que se estrenó el sufragio femenino, la candidatura de Campoamor no obtuvo el respaldo suficiente y no consiguió escaño alguno. A pesar de ese fracaso personal, su lucha abrió nuevas oportunidades para la mitad femenina del país. Su valentía y dedicación la situaron como una figura clave en la historia política española. A lo largo de su vida continuó defendiendo la igualdad de derechos y el avance de las españolas en todos los ámbitos de la sociedad.


Campoamor, creció en un ambiente humilde y lleno de responsabilidades, marcado por la necesidad de aportar ingresos desde muy temprana edad, algo que forjó su carácter tenaz y autodisciplinado. Su padre, Manuel Campoamor, era tipógrafo y murió cuando ella era una adolescente, lo que obligó a la familia a reorganizarse y a Clara a trabajar desde muy joven. Su madre, Pilar Rodríguez, era modista y sostuvo el hogar con gran esfuerzo. Eran tres hermanos y Clara ocupaba el segundo lugar. 


En su juventud combinó distintos empleos con una formación lenta pero continua. Estudió cuando podía y como podía, hasta que logró acceder al Bachillerato y, ya en la treintena, a la Universidad Central para matricularse en Derecho. Esa trayectoria tardía reflejó su determinación: avanzó sin apoyos, compaginando trabajo y estudios, decidida a construir su propio camino.


Campoamor estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid y posteriormente comenzó a ejercer como abogada. En la década de 1920 se unió al movimiento feminista y abogó por reformas legales que mejoraran la situación de la mujer. Su trabajo culminó en 1931 con la aprobación del sufragio femenino en España, una victoria significativa para quienes defendían la igualdad jurídica.


Conocidos fueron los debates entre Victoria Kent, jurista malagueña y diputada del Partido Republicano Radical Socialista, y Clara Campoamor, del Partido Radical, durante la discusión sobre el voto femenino en 1931. Campoamor defendió con firmeza la participación política de las ciudadanas, enfrentándose a sectores católicos, conservadores y algunos miembros de su propio partido. Kent y otros políticos de izquierdas consideraban que conceder el sufragio de inmediato sería perjudicial para la República, ya que gran parte del electorado femenino estaba muy influido por el clero y podría votar opciones conservadoras. Campoamor, en cambio, sostenía que el derecho no podía retrasarse ni condicionarse. El choque entre ambas fue profundo, político e ideológico.


No obstante, los argumentos convincentes y la oratoria elocuente de Clara Campoamor fueron cruciales para que el sufragio femenino quedara recogido por primera vez en la historia de España en la Constitución de 1931.


Lo que era evidente es que las mujeres españolas de la época estaba muy influidas por el clero por varias razones. La Iglesia tenía un control social y educativo fuerte, especialmente en colegios y escuelas de monjas, donde se inculcaban valores conservadores y obediencia. Además, muchas mujeres vivían en entornos rurales o tradicionales donde la autoridad religiosa marcaba normas morales, culturales y familiares. La moral católica dominaba la vida cotidiana, desde la educación hasta las decisiones sociales, lo que llevaba a que el clero tuviera un peso decisivo en sus ideas políticas y preferencias electorales.


Su postura le valió críticas y la enemistad de algunos detractores, que consideraron que su defensa del voto femenino pudo haber contribuido a la victoria de los partidos conservadores en las elecciones de 1933. A pesar de las dificultades y la inestabilidad política de la época, Campoamor continuó abogando por la igualdad de género y defendiendo los derechos de la ciudadanía femenina.


Tras la debacle de la Segunda República y antes del fin de la Guerra Civil española, Campoamor se exilió a Argentina, donde siguió promoviendo la igualdad y participando en actividades políticas y sociales. A lo largo de su vida dejó su impronta como pionera en la lucha por los derechos civiles de la mujer en España y fuera de ella. Su influencia se ha mantenido como ejemplo de valentía y determinación en la búsqueda de la justicia social y la equidad.


En el terreno personal fue muy reservada. No se casó ni mantuvo una vida sentimental conocida públicamente, y nunca tuvo hijos. Su energía se volcó en su profesión, en sus estudios y en su compromiso político, ámbitos a los que dedicó prácticamente toda su vida.

Clara Campoamor, Campoamor

ANÁLISIS ASTROLÓGICO


Si observamos su gráfico natal, tenía una destacada figura de aspectos cuadrangular en forma de cometa, que involucraba a los planetas Venus, Júpiter, Urano y Plutón. Dicha figura estaba constituida por dos semicuadraturas, dos sexquicuadraturas y una cuadratura. Esta configuración astrológica representaba un caudal dinámico de tensión, canalizado en la lucha por los derechos de la mujer. El planeta Venus, símbolo por antonomasia de lo femenino, estaba en conjunción con el MC, el objetivo a alcanzar.


Para alcanzar dicho reto era necesario el conocimiento y las leyes, representados por Júpiter como planeta motor en la figura cuadrangular; al estar en oposición a Plutón reflejaba el enfrentamiento y la reacción de aquellos sectores reacios a la consecución de los objetivos feministas. Esta oposición mostraba la profunda resistencia social a los cambios propuestos, añadiendo complejidad al proceso. En este sentido, Júpiter actuaba como fuerza motivadora e impulsora frente a la obstinación del statu quo.


La cuadratura entre Venus y Urano y la sexquicuadratura entre Venus y Plutón indican la rebeldía interna en su condición de mujer para no someterse a los patrones de control machista imperantes en su época. La tensión era muy alta, así como el sufrimiento que padeció. Este conflicto interno reflejaba una resistencia constante a la opresión y su firmeza ante las adversidades sociales. Su lucha personal se proyectaba en una llamada al cambio social y político.


Para impulsar la consecución del voto femenino en España tenía una semicuadratura entre Júpiter y Urano, ciclo planetario inequívocamente explosivo y directo, a la par que resolutivo en sus objetivos. La combinación de estos dos planetas sugería la aplicación de urgencia en la legislatura constituyente de la Segunda República para introducir el artículo constitucional que permitiera votar a las mujeres por primera vez en España, transformando las estructuras de poder y buscando la resolución rápida de los obstáculos que quisieron postergar dicha iniciativa histórica. Esta conexión indicaba la necesidad de confrontar las viejas normas con perspectivas renovadas.


Encarnó a la perfección los ideales que marcaban tan difícil reto en una sociedad dominada por los hombres, en la que fue pionera. No es de extrañar que para tan exigente labor tuviera una configuración astrológica de notable envergadura. La magnitud de estos aspectos reflejaba su compromiso con una causa que requería gran fortaleza personal. La empresa que emprendió no solo fue por los derechos, sino por la dignidad de cada mujer, madre e hija que durante siglos vivieron apartadas socialmente y sin la tutela de los hombres.


En 1955 Clara Campoamor estableció su residencia en Lausana (Suiza), donde ejerció como abogada hasta perder la vista. El 30.04.1972 falleció a causa de un cáncer. Dado que las autoridades franquistas no permitían trasladar su cuerpo a España, fue cremada; sus cenizas fueron llevadas clandestinamente a nuestro país y posteriormente depositadas en el cementerio de Polloe, en San Sebastián (Guipúzcoa), donde permanecen en el panteón de la familia Monsó Riu, al ser Campoamor madrina de la familia. La discreción con la que se realizó este traslado subraya las dificultades del tiempo en el que vivió.

Nota: Los orbes o márgenes de tolerancia que aplicamos a cualquier de los aspectos es de 2º de arco como máximo, excepto la conjunción, con un orbe máximo de 5º de arco. Se ha comprobado que con orbes  mucho más amplios, el aspecto o la distancia angular entre dos planetas pierde fuerza, viciando con ello los resultados de una seria y  rigurosa investigación o análisis astrológico. 

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